• Pedro Cayuqueo

Fentren newen

Luego de que la Convención Constitucional diera por aprobado su reglamento interno de funcionamiento, comenzó la segunda y más importante etapa de este proceso.



Llegó el momento tan esperado. Tras tres meses desde la sesión inaugural, el Pleno de la Convención Constitucional dio apertura esta semana al debate constituyente propiamente tal. Y lo hizo con bellos discursos de apertura donde las primeras naciones sacaron a relucir una larga tradición de oratoria y diplomacia. Sus lenguas indígenas, cargadas de sabiduría, no se oían en los salones del ex Congreso Nacional desde los lejanos tiempos de los diputados mapuche (1924-1973). Tal es la deuda de Chile y su democracia con sus orígenes.

“Hagamos este trabajo desde la razón, pero también desde la ternura y desde el pensar”, invitó la presidenta de la Mesa Directiva, Elisa Loncon. Por primera vez en la historia, “los pueblos de Chile nos hemos sentado en una misma mesa, en una mesa plural y en condiciones de igualdad y horizontalidad, a discutir y pensar un país donde la dignidad se haga costumbre”, subrayó. “Conversemos, dialoguemos sobre los contenidos más profundos del futuro de Chile”, cerró.

Desde la zona norte, Isabel Godoy, vicepresidenta y constituyente del Pueblo Colla, hizo un llamado a dejar atrás los paradigmas tradicionales mirando el futuro “con todas las voces y todas las ideas”. “Respetando la Pachamama y enfocados en el buen vivir podemos crear entre todas y todos un nuevo pacto entre pueblos y naciones que sea justo y equitativo”, agregó.

Desde la Polinesia, la convencional y abogada Tiare Aguilera emocionó a todos y todas. “Ustedes ven aquí a una sola persona, a una mujer Rapa Nui, pero represento siglos de una historia compartida, de una cultura viva que se esparce como el viento a las semillas, como un susurro en medio del azul profundo y que reclama respeto y autonomía”, señaló.

“Una sola canoa, muchos pueblos navegando juntos, guiados por las estrellas y con la esperanza de desembarcar en una isla que nos acoga a todos”, cerró Tiare.


“A estas alturas de mi vida tengo clara conciencia de que provengo de un pueblo que alguna vez fue libre y que nunca ha renunciado a su libertad. Un pueblo que guarda en su memoria el territorio que le fue arrebatado y al cual no ha renunciado", señaló Millabur.

Lo propio sucedió con las palabras venidas desde Tierra del Fuego, de aquellos fiordos y canales milenarios donde Kaweskar, Yaganes y Selknam resisten a la muerte y el olvido.

“A ti, hermosa y querida madre, dedico estas palabras”, abrió la convencional yagán Lidia González en referencia a su ñuke Cristina Calderón, última hablante de la lengua de su pueblo y señera luchadora indígena de Isla Navarino. “Con emoción y dolor, pero también con esperanza te prometo que trabajaremos para que veas la primera Constitución democrática y plurinacional de nuestra historia”, subrayó la convencional.

Cierro, por mi parte, con las palabras del representante mapuche Adolfo Millabur, ex alcalde de Tirúa y habitante de la ribera del emblemático lago Lleu-Lleu. Su discurso fue un emotivo weupin a la usanza de los antiguos parlamentos. Pasado, presente y futuro se dieron cita en su intervención.

“Vengo del territorio Lafkenche, las tierras ancestrales de ñizol lonko Curiñanco que según nuestros abuelos gobernó desde el río Laraquete por el Norte hasta el Cautín por el Sur, y desde la cordillera de Nahuelbuta en el Este, hasta el gran lafken por el Oeste. Allí creció y caminó libre su hijo Leftraru antes de ser tomado prisionero por Pedro de Valdivia. Eso les contaron mis bisabuelos a mis abuelos”, relató Millabur.

“Crecí sabiendo de la grandeza de nuestros antepasados, pero no la veía a mi alrededor”, agregó, repasando luego la triste y dolorosa historia de los mapuche con el Estado chileno.

“A estas alturas de mi vida tengo clara conciencia de que provengo de un pueblo que alguna vez fue libre y que nunca ha renunciado a su libertad. Un pueblo que guarda en su memoria el territorio que le fue arrebatado y al cual no ha renunciado. Como dijo el poeta David Aniñir: somos los nietos de Leftraru tomando la micro para servirle a los ricos”, subrayó.

“Esta es nuestra historia. Desde aquí nos paramos los siete constituyentes mapuche frente a ustedes para redactar una nueva Constitución, un tratado que sea escrito por todos para que dure mucho tiempo y se respete en muchos espacios. No tengan miedo, esta es una construcción que nos vuelve a reunir ahora en base al respeto profundo por todas las formas de vida”, concluyó Millabur.

Ellos y ellas, junto a convencionales de distintos territorios, credos religiosos, orígenes sociales y posiciones políticas, redactarán el nuevo Pacto Social chileno. ¡Fentren newen! (¡Mucha fuerza!)

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