• Pedro Cayuqueo

CAM: Liberar una Nación

El próximo 12 de octubre se estrenará el documental sobre la organización mapuche autonomista. Por primera se accede al interior de la CAM y a las bases de sus postulados.



El pasado jueves se lanzó oficialmente el trailer del documental CAM: Liberar una Nación del director Edgard Wang. Su estreno, programado para el próximo 12 de octubre, promete dar que hablar, para bien y para mal. No podría ser de otra forma. Se trata de un inédito viaje al interior de la Coordinadora Arauco Malleco, organización mapuche catalogada como “terrorista” por gremios empresariales debido a sus acciones de sabotaje contra la industria forestal en Wallmapu.

Pero Wang, lúcidamente, va mucho más allá de la caricatura impuesta por los medios y los habituales detractores de la causa mapuche. ¿Cómo surge la CAM? ¿Qué ideas y proyectos motivan sus “acciones de resistencia”? ¿Qué diagnóstico los llevó, hace ya dos décadas, a transitar por el complejo camino de la violencia política? ¿De qué trata su proyecto de liberación nacional? Son todas preguntas necesarias si lo que en verdad se busca es retratar en profundidad a la CAM y su ideario político autonomista.

Si bien se trata de su ópera prima, Wang no es ningún aparecido en el mundo audiovisual chileno. Lo avala su trabajo como asistente de dirección del destacado cineasta Hans Mülchi, director del premiado documental Calafate, Zoológicos Humanos y Director y Productor Ejecutivo de la serie de televisión Indígenas Notables de TVN. También se ha desempeñado como mediador del Centro Cultural La Moneda y es colaborador audiovisual de El Desconcierto y La Voz de los que sobran.

El documental está protagonizado por el vocero de la CAM, Héctor Llaitul, y la vocera del lof Pidenco, Orfelina Alcamán. Junto a ellos también figuran historiadores de la talla del Premio Nacional Jorge Pinto, la abogada Myrna Villegas y el periodista Mauricio Weibel, entre otros. Fue filmado durante sucesivos viajes a Wallmapu a lo largo de dos años y registra importantes hitos en la vida de la CAM y el propio devenir del conflicto, tales como la Operación Huracán y el crimen de Camilo Catrillanca.


Mucho de lo registrado acontece en el lof Pidenco, territorio a medio camino entre las ciudades de Lumaco y Capitán Pastene y que hace décadas los mapuche disputan a la gran industria forestal. Allí un grupo inicial de la CAM, el 1 de diciembre de 1997, estrenó la violencia política al incendiar tres camiones de Forestal Bosques Arauco.

Llaitul y Alcamán, en sendas entrevistas, van dando cuenta de la historia y los postulados de la CAM, aquel proyecto de "liberación nacional" basado en la recuperación de territorio, la resistencia a la represión y el ejercicio de la autonomía. Ocupar, resistir y cultivar allí una visión de mundo mapuche irreconciliable con el neoliberalismo, la triada. Ambos lo explican de manera casi pedagógica y sin rehuir de temas controversiales como el uso de la violencia armada o el crimen, a manos de carabineros, de varios de sus weichafe (guerreros).

Mucho de lo registrado acontece en el lof Pidenco, territorio a medio camino entre las ciudades de Lumaco y Capitán Pastene y que hace décadas los mapuche disputan a la gran industria forestal. Allí un grupo inicial de la CAM, el 1 de diciembre de 1997, estrenó la violencia política al incendiar tres camiones de Forestal Bosques Arauco. Atribuido inicialmente y de manera errónea a grupos armados de ultraizquierda, el atentado marcaría un antes y un después en las formas de lucha mapuche. Mostró a varios un camino.

En los sucesos de Lumaco está el origen del conflicto tal y como lo conocemos hoy. En la lucha por el ex Fundo Pidenco nació la CAM y allí el pasado 13 de julio fue sepultado el último de sus militantes abatido por la policía, Pablo Marchant Gutiérrez (29 años). El miembro de la ORT Lafkenche Leftraru recibió un disparo en la cabeza tras un sabotaje a faenas forestales en Carahue. Tras un masivo eluwun (funeral tradicional) fue enterrado en un emblemático winkul del mismo ex Fundo Pidenco.

No muchos saben que las ORT, los llamados Órganos de Resistencia Territorial, surgen en la CAM tras el crimen, también policial, del weichafe Matías Catrileo en un fundo de Vilcún. Corría el año 2008. A las “acciones de masas” que caracterizaban su actuar inicial se sumó entonces el actuar de "grupos operativos" más pequeños y especializados. Lo cuenta la propia CAM en su libro Chem ka Rakizuam (2019), lectura que debería ser obligatoria para todos quienes aspiren a opinar con propiedad del conflicto.

Cierro con una aclaración más que necesaria: el documental lejos está de ser una apología, es más bien un gran trabajo de investigación. Convengamos que no muchas veces el periodismo bucea así de profundo.


1,108 vistas1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo